Abriendo puertas

Todos los días se nos presentan ocasiones que nos retan a explorar territorios desconocidos. Muchas veces son situaciones que nos exponen a ‘algo’ que normalmente tratamos de evitar porque nos hace sentir inseguros. Preferimos huir de esa sensación. Esta búsqueda de ‘comodidad’ nos impide abrir muchas puertas en nuestra vida; puertas que dan a espacios desconocidos cuya exploración resulta imprescindible para que desarrollemos una vida plena y nos sintamos verdaderamente felices.

No se trata de probarlo todo sin miramiento, sino más bien de tener una disposición receptiva a todo lo que pueda acontecer. El miedo a la incertidumbre o a lo desconocido es el que nos impide concedernos el hermoso regalo de explorar nuevos caminos en la vida. También nos frena el miedo a hacer el ridículo, a ser juzgado, a fracasar, etcétera. Es increíble como autolimitamos nuestra vida para evitar esas sensaciones de inseguridad, cuando en realidad no hay nada peor que no intentarlo. Ese es el mayor de los ‘fracasos’ lo miremos como lo miremos, ya que el resultado siempre es el más negativo (no vamos a conseguir nada que no intentemos). Además, al no intentarlo reforzamos la pauta destructiva de autolimitarnos las experiencias ya que obtenemos una cierta sensación de seguridad en la evitación, a pesar de sentirnos claramente insatisfechos dentro de esas cuatro paredes donde tratamos de refugiarnos. Refugiarnos de fantasmas….

Muchas veces los perfeccionistas obsesivos no intentamos multitud de tareas o proyectos por diversos motivos. Por ejemplo, porque la necesidad de excelencia en todo lo que se emprende es demasiada presión como para soportarla a cada instante. A veces los perfeccionistas nos mostramos con actitudes de vagancia o apatía porque tememos que el resultado no sea perfecto. Si lo hacemos, hay que hacerlo con extremada conciencia y pulcritud, así que nos vemos ‘obligados’ a pasar de muchas cosas. La inseguridad es otro aspecto que puede ser enfermizo, de forma que hasta la más absurda de las situaciones te genera inseguridad. Evitar relaciones es otro ejemplo. Siempre encontraremos argumentos racionales para justificar la ‘no-acción’ (por ejemplo, que “esa gente no tiene nada que aportarme”), pero la realidad es que evitamos esas interacciones porque nos sentimos inseguros, expuestos o juzgados. Y así con muchas situaciones que se nos plantean en nuestro discurrir por la vida.

Estadísticamente, es muy improbable que podamos sentirnos realizados sin experimentar y aprender lo suficiente.Cuantas más ‘puertas’ te permites abrir, más probable es que tu verdaderos deseos (aquellos que nacen de la pasión libre de miedo) se vean correspondidos por la realidad. Se trata de aprender, rectificar, ajustar, avanzar, retroceder, para que nuestra vida y nuestra pasión se alineen entre sí cada vez más.

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Sé que todo esto es muy fácil de decir pero difícil de poner en práctica. Yo podría definirme como alguien que para poder abrir una ‘puerta’, primero tengo que medirla, analizarla, tocar, preguntar, abrir una rendija y cerrarla, intentarlo otra vez… y que finalmente lo que he observado convenza a mi mente sobreprotectora de que no hay peligro alguno y de que no voy a equivocarme.

Así que mi propósito es intentar abrir un par de estas ‘puertas’ a lo desconocido cada día, ya sean cuestiones triviales o importantes, aunque la razón diga que eso no sirve para nada. Lo relevante es adquirir el hábito de asomarte a lo desconocido, de provocar un reaprendizaje ante estas situaciones novedosas que se presentan constantemente en nuestras vidas. Puede ser, simplemente, decir que sí a una llamada para tomar un café, a leer ese libro que no te acabas de animar, a preparar una comida para la que nunca encuentras el momento o hacer una llamada que te incomoda. Quizá tomar unas clases de yoga o baile, probar la meditación, o cualquier otra cosa que tu mente trata de hacerte ver como innecesario. La realidad es que huimos de las situaciones novedosas por el miedo a lo desconocido, a no tener todo bajo control o a perder ese espacio personal estrecho y sin ventilación en el que nos protegemos. Me viene a la mente el horrible refrán que dice: “más vale malo conocido que bueno por conocer”.  ¡Cuánto daño hace esta frase!.

Claro que lo relevante aquí no son las puertas ‘superficiales’, que te llevan a experiencias externas que nada te exigen a nivel emocional. Yo he practicado infinidad de deportes y muchas otras cosas que vistas desde fuera pueden parecer que son fruto de una persona abierta a todo, pero eso es absolutamente falso. Emocionalmente no me exigían nada, me movía en terreno cómodo para mi. Las puertas que hay que abrir son aquellas que te hacen sentir un pinchazo de inseguridad y vulnerabilidad irracional. Es ahí donde hay ganancia, aprendizaje y el surgir de tu verdadero camino, ya que sólo en un estado liberado y receptivo es donde puedes encontrarlo.

–  Sergio –



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Publicado 11 noviembre, 2015 por sergio in category "Cuaderno de Viaje", "Reflexiones

6 COMMENTS :

  1. By alejandro wiedemann on

    Hola Sergio, he encontrado tu blog gracias a Facebook, pues si para algo sirve esta inmensa red, es para encontrar conexiones, ha llegado en el momento indicado de mi viaje interior y me ha hecho resonar con mucha alegria y paz al no sentirme solo (una trampa de mi mente tambien), y he encontrado herramientas que tu has probado y palabras de aliento, que me han hecho entender que en verdad mi transformacion se produce aunque yo insista en verla y medirla, un proceso lento fluido y natural, que va surgiendo dentro de mi y que me ha conducido a laplanitud y felicidad tranquila de este momento. Te agradezco por tomarte el tiempo de escribir para nosotros las almas “buscantes” y viajeras de nuestro real yo. un abrazo
    Alejandro

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    1. By sergio (Autor del artículo) on

      Hola Alejandro. Perdona por responderte con tanta tardanza (razón de la tardanza: perfeccionismo… te leí hace días pero como no quiero responder en 2 líneas, me costó encontrar el momento para hacerlo…) .

      Me gusta lo que me cuentas y veo que tu mente tiene cierto parecido con la mía… La verdad es que la tendencia a medir y comprobar nuestro proceso de transformación es uno de los mayores lastres para que éste se acelere, y como bien dices, encima cuando en realidad estás progresando la mente (desconfiada y pesimista) no ve avance alguno… Ésta es una de mis especialidades más depuradas claro. Qué absurdo que la especialista en medir y analizar siempre cometa el mismo error sistemático valorando de menos o negativamente! ¡y que no sea capaz de corregirlo y ajustarse!. Pero bueno, esta es la herramienta que nos toca dominar, así que hay que tratar de tomárselo con cierta ligereza y humor porque si no estamos perdidos (ahora ya no me indigno tanto con las autosabotajes de la mente pero he sufrido lo indecible con este asunto).

      Me alegro mucho de que hayas ganado destreza en el arte de vivir, porque a pesar de que tenemos que tener mucho cuidado de no apegarnos a la sensación de paz y felicidad, en realidad es muy necesario que disfrutemos de ello. Así que hay que celebrarlo, serenamente eso sí, pero celebrarlo.

      Para mí es un placer escribir (bueno, a veces no tanto pero sólo por las cargas que mi mente me añade…), así que te agradezco tus palabras, me ayudan a fortalecer mi convicción en este camino del viaje compartido. Espero que sigas confiado en tu viaje personal! Un abrazo.

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  2. By olga c. on

    Hola Sergio, mil gracias por compartir de manera tan grácil y natural tus temas, tu proceso. En años, muchos años, es la primera vez que me gusta o me atrapa algo que tenga algún resabio de olorcito a “superación personal”, ji, ji. ¡Bueno! en realidad no tiene nada que ver con ese lugar común. Por otro lado te comparto que mi situación es exactamente contraria a la tuya, le tengo fobia al lenguaje académico y siempre que necesito usarlo acabo escribiendo de manera más cálida humana y natural, más literaria, y me genera algunos problemas.
    Tu blog es literalmente un oasis entre tanta paja misticoide. Gracias otra vez.
    P.D.Y no se, tal vez te comparta algo de mi viaje algún día.Un abrazo

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    1. By sergio (Autor del artículo) on

      Discúlpame Olga… se me pasó este mensaje! Me llegan muchos mensajes de bots y spam de todos los colores y tu mensaje se me quedó perdido por ahí.
      Te comprendo perfectamente, yo pensaría lo mismo de un blog que reza esos mensajes. En mi apego absoluto a la ciencia era incapaz de entrar en ninguna página con olor a misticismo, y aún hoy no soy capaz de hacerlo salvo alguna excepción muy particular. Mi compromiso con la verdad es tan fuerte que no me vale con mentiras que ‘sirvan’… porque salvo algún afortunado que vive en su propio mundo de fantasía y es verdaderamente feliz, los demás, los que sufrimos, no podemos salir jamás de aquí con el autoengaño y el ‘superEspiritualismo’. Sólo podemos hacerlo con la verdad y entrenando la mente para ello.

      Aún así, reconozco que trato de alejarme un poco de la ciencia en mis escritos, de meterme en lo literario y hacer alguna incursión por lo artístico o la exageración porque así logro llegar más al interior de las personas. Si quieres transmitir un mensaje, está claro que es más útil adornarlo y embellecerlo aunque sea ‘forzando’ un poco la verdad. Además a mí me ayuda enormemente este enfoque menos perfeccionista, así que intentaré desarrollar más mi lado artístico que ha estado sometido durante toda mi vida.

      Eso sí, lo que no haré nunca es fomentar el autoengaño, ni transmitir la idea de que somos semidioses porque lo único que consigues así es alimentar más el ego. Es una realidad biológica que el ser humano optimiza su felicidad y sus talentos cuando se entrega por completo a la compasión y al amor incondicional, así que no hay necesidad de inventar ningún misticismo para esto. Y por supuesto es compatible con cualquier creencia religiosa…

      Me alegro de que tú tendencia al escribir sea acudir al lado más artístico, desde luego es más beneficioso. Yo para escribir un texto artístico debe editarlo muchas veces… porque no escribo 3 líneas sin irme a la generalización y al rigor científico!, son textos incomestibles que me lleva tiempo arreglarlos hasta limpiarlos de perfeccionismo. Por suerte cada día progreso un poco más en esto y sobre todo cada día lo disfruto un poco más.

      Gracias por comentar y por leer el blog, y siéntete libre de contar tu pensar o sentir sobre cualquier tema! Saludos!

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  3. By Ariel on

    Hola Sergio. En este momento estoy atravesando un duro momento de separacion, de encuentro conmigo mismo, de gran aprendizaje, de años de evitarme, hace muy poco vivo solo , me da miedo que lluege la noche y estar conmigo, siempre busque cualquier excusa para evitar exponerme, por timidez , por temor al ridiculo, siempre por esa cuestion de perfeccion, de analizar todo, desarmarlo y volverlo a armar…. y me embarqué en mil actividades artisticas en las que siempre me exigi mucho y siempre trate de “exponerme” poco, casi nada, Siempre escondido tras una fachada de superioridad o superacion que no es mas que miedo disfrazado. Estoy en una metamorfosis , leo lo que escribis en todo tu blog y me identifico con el 99% , recien lo descubro, voy a seguir leyedo pero antes de seguir comentando o extendiendome quiero darte las gracias. A veces uno planta una semilla y no es consciente lo importante que puede llegar a ser aquel arbol.

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    1. By sergio (Autor del artículo) on

      Hola Ariel. Tu mensaje contiene tanta historia, tantas verdades y tanto de ti que no sé por donde empezar… Bueno, lo primero agradecerte tu valentía de mostrar tu situación, tus vivencias y sobre todo por reconocer los engaños en los que te ha hecho vivir tu mente. Es obvio que nos pasa a todos pero a la mayoría de las personas les resulta casi imposible enfrentarse a toda la verdad, a que han vivido una ‘mentira’ toda su vida, a despegarse de su ‘identidad’. Lo cual es normal porque en una sociedad donde sólo se valora la ‘fachada’, hay que ser muy valiente o muy loco para enfrentar algo así. Por desgracia, a veces sólo el dolor profundo y una soledad desgarradora es la que nos empuja con la suficiente fuerza como para enfrentar nuestra realidad.

      Como veo que eres muy consciente de todas las tramas de nuestra mente, de todos los disfraces que toma el miedo, estoy seguro de que lograrás resurgir, aceptarte cada día más y alinearte con tu verdadero ‘yo’. Así que mucho ánimo en tu proceso (y mucha compasión) y gracias por leerme e interesarte por el blog!

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