La obsesión por el perfeccionismo

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Empiezo a escribir este cuaderno de introspección sabiendo que más bien es un diario de tropiezos constantes y repetitivos. Así es como siento yo mi proceso de transformación. Así lo ve un obseso por el perfeccionismo. Si tuviera que elegir un rasgo de mi personalidad que me causa los mayores problemas y dificultades para obtener lo que verdaderamente quiero, ése sería mi obsesión perfeccionista. En concreto, el pensamiento compulsivo. De hecho, mi cuaderno de viaje bien podría llamarse “Retrato de una obsesión”.

Afecta a tantos niveles y en facetas tan diversas que es verdaderamente una pauta mental muy destructiva. Soy consciente de ella desde hace años y sin embargo no he sido capaz de lograr un mejoría significativa. Quizá me faltaba la determinación que poseo ahora para modificar todo lo necesario de mi personalidad en aras de conseguir una vida plena y rebosante de paz. Y también me faltaba un mecanismo práctico (el mindfulness) para no quedar atrapado en las pautas o comportamientos del pasado.

Ahora tengo todas las herramientas necesarias para deshacerme de estos funcionamientos mentales aflictivos que yo no he elegido. Nadie los elige, nuestras mentes simplemente trataron de adaptarse al entorno no natural y desequilibrado del pasado que hemos vivido la mayoría.

La libertad consiste en poder elegir el sendero por el que discurre nuestra vida, así que quiero ser yo el que decida cómo sentirme y cómo reaccionar ante las cosas.

Las adaptaciones del pasado, de nuestra infancia, no nos sirven si son limitantes y aflictivas, lo que nos sirve es aquello que nos permite sacar lo mejor de nosotros, y estar en paz con nosotros mismos.

La obsesión por el perfeccionismo tiene muchas caras diferentes (necesidad de control, intolerancia a los errores, miedo al compromiso, prudencia excesiva e incluso la vagancia) pero el problema de base es el mismo: el miedo exagerado adquirido en el pasado a no ser suficientemente bueno y a ser criticado y por tanto, a no ser aceptado por nuestros padres o entorno. Resulta casi absurdo que la mayoría de acciones de los adultos estén movidas por esos miedos irracionales de la infancia, que en último término, se trata de un miedo primitivo al abandono. Éste es un miedo natural y biológico, fruto de nuestra naturaleza de mamífero extremadamente social y dependiente de los adultos. Este instinto es imprescindible para nuestra supervivencia en las primeras etapas de vida.

El problema surge cuando este miedo del pasado ha crecido demasiado y se ha filtrado a todos los recovecos de nuestra vida, fruto de no habernos sentido aceptados o comprendidos. Entonces nuestra reacción a este miedo consiste en tratar de huir de él, y ahí es donde empezamos a desarrollar comportamientos destructivos bajo la falsa ilusión de que así evitaremos el dolor, como es el caso de la obsesión por el perfeccionismo. La obsesión nace como recurso del cerebro para tratar de evitar la amenaza del malestar: el miedo desproporcionado. El miedo se cura y se supera mirándolo a los ojos, aceptándolo y comprendiéndolo compasivamente. La obsesión trata de huir de él, lo que inevitablemente lo hace más fuerte.

Para mi es un reto enorme tratar de escribir sin buscar que quede ‘perfecto’. Permitir que haya imprecisiones y mostrar mis defectos es un gran ejercicio para mí, ya que así entreno la tolerancia a la imperfección. Dicho de otra forma, así cambio mi reacción al miedo irracional, intentando dejar a un lado mi pauta obsesiva y tratando de mirar a los ojos de ese miedo cuando surja.

Comprendiendo que equivocarse no es un verdadero problema y que el problema de verdad es la pauta obsesiva, resulta mas fácil soportar esa ansiedad y aceptarla;  la mayoría de las veces la sensación se diluye con rapidez…

compulsive thinking

También es muy complicado para mi abordar tareas sin dejarme la vida en ello, siendo incapaz de dejarlo hasta que lo acabo por completo, hasta que queda todo resuelto. La carga de dejar algo pendiente es demoledora ya que lo siento como una verdadera amenaza! Otra de las sensaciones mas recurrentes y presentes en mi vida es la insatisfacción crónica. Ni en el mejor de los resultados o escenarios acabo de sentirme satisfecho, por el miedo a que haya algo imperfecto dentro de eso, o porque en el futuro pueda surgir algo. Jamás he podido disfrutar plenamente una victoria, un premio o un regalo. Es triste, absurdo y sobre todo, innecesario. Supongo que en esta comprensión se sustenta mi determinación para transformar mi vida.

Mientras escribo este texto he sentido ansiedad por la posibilidad de dejarme algo sin decir, por olvidarme de algo, por si lo que digo no se entiende, etc…  por suerte he sido capaz de observarme y percibir esas sensaciones negativas en mi cuerpo, y de esta forma permitirme parar para respirar y volver al presente. Así puedo aceptar la sensación proveniente del pasado, y tratar de seguir sin dejarme absorber por esas reacciones obsesivas que responden al miedo irracional.

En el fondo, la obsesión perfeccionista no es más que una forma que adopta un miedo primitivo a no ser aceptado, y por tanto el tratamiento es el mismo que se necesita para cualquier miedo irracional y exagerado: observarlo, comprenderlo y aceptarlo.

Sólo así podremos cambiar nuestra reacción a ese miedo y con el tiempo disminuir el impacto de ese miedo en nuestras vidas.

P.D:  Quería escribir este texto sin revisarlo a conciencia, pero no he sido capaz… Al final lo he repasado para evitar errores, aunque al menos me he conformado con hacerlo sin extrema meticulosidad. Por algo se empieza…

“La obsesión del perfeccionismo” de Mallinger y De Wyze es un libro muy esclarecedor y sorprendente en cierta manera, ya que pone de manifiesto que muchas actitudes en principio nada relacionadas con el perfeccionismo en realidad si lo están. Casi todo el mundo sufre de un modo u otro algunas de las caras de esta obsesión irracional.

–  Sergio –


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Publicado 3 octubre, 2015 por sergio in category "Cuaderno de Viaje", "Reflexiones

6 COMMENTS :

  1. By Carolina Quiroga on

    INTERESANTE LO EXPUESTO.CÓMO AYUDAR A UNA PAREJA EXCESIVAMENTE PERFECCIONISTA PARA QUE PUEDA DISFRUTAR MÁS DE LA VIDA Y LAS RELACIONES HUMANAS?

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    1. By sergio (Autor del artículo) on

      Hola Carolina!
      Difícil tarea la de ayudar a un perfeccionista… desde luego es más fácil si el perfeccionista es consciente de que su actitud le hace ser menos feliz. Pero es una tarea de uno mismo, y como pareja o familiar sólo puedes tratar de ser totalmente tolerante con su actitud para que no se sienta juzgado, y esto empeore sus miedos e inseguridades. Los miedos e inseguridades son lo que nos hace ser perfeccionistas, así que si te resistes a sus actitudes, le haces ser más perfeccionista… Así que hace falta mucha generosidad y serenidad para tratar de colaborar con su proceso. Pero sólo puedes colaborar, el cambio tiene que salir del propio perfeccionista.
      Si la persona no es consciente ni quiere aceptar que lo que hace le perjudica, entonces estamos ante algo muy complicado, aunque no imposible. Lo dificil es hacer que él vea que esto le causa problemas, porque cualquier intento de convencerlo le va a poner a la defensiva y agudizar su perfeccionismo. Quizá iniciando prácticas de meditación, yoga, o cualquier otra actividad que le haga entrar más en contacto consigo mismo y salir de la inconsciencia que le lleva a actuar así.
      Pero en este caso no puedo opinar mucho al respecto ya que no tengo experiencia (mi caso es el de alguien que lleva años sabiendo y queriendo corregir mi perfeccionismo extremo).
      El libro que comento al final del post presenta muchas relaciones de pareja donde uno de ellos es altamente perfeccionista, así que podría serte muy interesante.

      Un abrazo y mucha suerte!

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  2. By Violeta on

    Muero al ego, al perfeccionismo, a tener la frase, la idea inteligente, a no estar relajada, a vivir cuestionada, a creer que mis proyectos profesionales me sobrepasan. Todo esto es una gran mentira creada por la mente de la que debo salir, INMEDIATAMENTE, pero con PASOS Pequeños, porque así como tomó tiempo que se instalara, tomará tiempo que se vaya.

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    1. By sergio (Autor del artículo) on

      Buena descripción Violeta. Ya sabes que no estás sola en esto… Lo peor del perfeccionismo y del pensamiento obsesivo es la aparente normalidad que se le da en la sociedad a esta actitud tan destructiva con uno mismo. Y además muchas veces recibimos ‘recompensas’ por nuestra actitud obsesiva, ya sea reconocimiento o éxito económico, así que no es fácil que nuestra mente se relaje y confíe en que abandonando toda obsesión brillaremos mucho más…

      Pero aunque no sea fácil, se puede! Así que te mando mucho ánimo y mi apoyo en esos pasitos que te hagan cada día más libre y feliz.

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  3. By Irina on

    Es increible, no pensaba que iba a decir esto, pero me siento tan identificada con tu texto. Al parecer es una red muy potente porque empieza a desarrollarse desde muy pequeña, por eso cuesta tanto tomar el control. Entenderla, saber porque existe y darle una connotación positiva cuando ves que te quita esa paz tan valiosa, creo que es lo mas dificil. Gracias por compartir tus vivencias! Es importante saber que si eres perfeccionista compulsivo no eres tu el que vive tu vida.
    Un saludo

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    1. By sergio (Autor del artículo) on

      Hola Irina. Muchas cosas interesantes en tu mensaje. Efectivamente retomar el control es tedioso porque es algo que se desarrolla desde muy pequeños, pero se puede y debemos hacerlo porque como bien dices así no eres tú el que vives tu vida… Y lo más difícil de todo, desarrollar compasión y aceptación plena de nuestra situación, de ese ‘problema’ que tanto nos hace sufrir. El cambio significativo llega cuando estás dispuesto a soportar esa inseguridad extrema, a soportar el dolor de no obedecer a esas llamadas de urgencia que nos piden que arreglemos, ordenemos o perfeccionemos. Escribiendo resulta más fácil ese proceso, y puedes contrarrestar los mensajes que vienen de esas voces del pasado, con frases o mensajes que te ayuden a mantener la atención en la verdad, en lo importante, en tus prioridades, y no en los fantasmas que te susurran desde la sombra de la inconsciencia…
      Muchas gracias por tu comentario y mucho ánimo en tu proceso!
      Un saludo.

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