El abrazo del Silencio

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Sólo en la presencia de un silencio
podemos percibir la belleza de una nota musical.

Sólo en la presencia del vacío
pudo nuestra galaxia emerger y darnos vida.

Y sólo en la presencia de una conciencia serena
podemos apreciar la extraordinaria naturaleza de nuestro ser. 

El Silencio es un espacio libre,
un espacio de pura receptividad,
terreno fértil listo para el milagro de la creación.
Un universo de infinita posibilidad..

El Silencio es la cuna de toda criatura viva,
el regazo donde descansa el SER.
Allí no hay lucha, ni preocupación, ni duda alguna.
No hay separación ni hay un ‘yo’. Sólo hay unidad.

Permite que el Silencio te abrace,
que se fusione contigo hasta ser uno sólo.
Permite que te muestre tu propia belleza,
que te recuerde la pureza que late en tu interior.

El Silencio es el espacio donde surge la magia creativa,
donde se expresan sin temor todos tus talentos.
No frenes el proceso, no interfieras. Sólo observa confiado,
y deja que el Silencio te siga abrazando…

Permite que se obre el milagro,
que todo se despliegue sin tu esfuerzo.
Fúndete con tu fuente y con tu obra,
y disfruta de la unión en este vívido instante.

Permanece atento.
En silencio.
Sonriendo.

 

–  Sergio M. –


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Soy la propia Vida

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Cuando vivo el momento sin juzgarlo, todo parece transformarse…
Luz, color y movimiento entran intensamente en esta escena de mi vida.

En este instante se agudizan todos mis sentidos,
mi respiración y mi latir se muestran renovados.
Siento una suave brisa, una caricia de aire fresco,
que a su paso disuelve un viejo muro defensivo:
el erigido entre el ‘yo’ y los ‘otros’.

Soy honrado con una visita que no esperaba,
la de una vieja conocida, la Alegría, ya casi olvidada.
Su presencia funde mi mente con mi cuerpo
devolviéndome a la vida, vibrante y genuina.

Éste es un momento que diluye al propio tiempo.
No hay inicio ni hay fin. No hay objetos ni preguntas.
Tampoco existe un ‘yo’ ni existe un ‘tú’. Sin barreras.
Lo único que hay es una unidad que a su vez es Todo.

He abierto la puerta, algo me guía…
No opongo resistencia: no hay nada que entender ahora.
Sólo siento, experimento, fluyo.
He entrado en el campo sagrado de lo inefable.

Ahora disfruto de este espacio completamente protegido,
donde la inseguridad, la culpa o el lamento duermen profundamente.
Ya no es posible la soledad porque ahora, simplemente, ¡Soy!
Soy parte del Todo. ¡Soy la propia Vida!

–  Sergio –


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